Corrían tiempos difíciles, tanto a nivel económico como en la
esfera de lo social, prácticamente nuestro sueldo era como una goma de mascar
que tenia que ir alargándose en el tiempo hasta llegar a final de mes. Nunca
podré olvidar que para compensarnos el
prolongar el servicio, el entonces Jefe nos
invitaba en la Feria a un pollo asado, como esto, una serie de abusos y sin
sentidos que por fuerza sufriamos, todo terminó en serias reivindicaciones, pitadas, pancartas etc.
hasta conseguir una dignidad de nuestra profesión como agentes de la autoridad,
nada de ir a por un café, nada de dar citas para visita médica, de llamar al
farmacéutico cuando alguien precisaba medicamentos por la noche, de llevar en
nuestro vehículo policial a quién esa noche no le apetecía coger su coche.
Cuantas discusiones, reuniones, presiones y un largo etc. para hacer comprender al concejal de turno que
somos “una fuerza y cuerpo de seguridad” y no un antojo corporativo.
Según fueron
pasando los años, ser funcionario, en esta comarca, con una industria emergente
ya no era tan mal visto y cuando el mercado se depreciaba comenzaron a llamarnos
enchufados.
Cuantos años
han pasado desde entonces y esas reivindicaciones que siguieron a la reciente instauración de la democracia, alcanzaron unos logros y acuerdos reguladores fruto de la lucha sindical, pero
siempre respaldada con nuestro esfuerzo
y lucha diaria en lograr el máximo rendimiento en nuestro trabajo. En Andalucía
no había curso de formación policial en el cual no estuviesen presentes un gran
número de agentes de Policía Local de San Roque.
Pero como digo,
los años van pasado y parece ser, que a nosotros nos toco vivir el mejor nivel reivindicativo de
los sindicatos. Pero nada es inamovible y por tanto sujeto a nuevos cambios, resulta
que todo aquellos sindicalistas de defensa a ultranza se van asentando en sus
nuevos puestos perdiendo toda esa energía de la juventud, con el paso del
tiempo todo comienza a dar igual y se entra en una época de conformismo. Mientras
que el dinero es suficiente a nadie le preocupa el colectivo, convirtiéndose
cada perdida de nuestros derechos en
“ojala nos dejen como estamos, ahora que no nos toquen más”.
¿Y que ha
sucedido con esos sindicalistas incorruptos, que nunca negociaron nada a cambio
de…, que por encima de todo esta su colectivo y su profesión, que la palabra
compañero significa sangre de mi sangre, que la palabra compañero significa no
volver atrás la cabeza por que su espalda sabe que esta cubierta y protegida por
todos aquellos que le aprecian, esos antiguos sindicalistas que dedicaban su
tiempo y el de su familia para lograr avances sociales para su colectivo?. Yo puedo
intuir donde están y por donde andan. Si, esos compañeros que mamaron de la
ley una y otra vez, que son funcionarios
policiales siempre en todo tiempo y lugar, libres de servicio, de paseo, en
otra localidad. Son muchos años sintiendo y defendiendo los derechos de los
ciudadanos como policía local. Son esos compañeros que han pasado más tiempo
con nosotros de servicio que con su propia familia, son esos compañeros que
siguen sufriendo los cambios y desidia actuales (no mezclemos la crisis económica
con esto). Son esos compañeros que jamás dejaran de vernos como parte de su
familia profesional.
Son no, es
nuestro compañero Juan, que no puede permitir en su fuero interno que unos
desaprensivos, busca boquetes y conformistas
tiren por la borda tantos años de lucha reivindicativa, de tantas y
tantas penalidades vividas, que al final de su vida profesional ve como esos antiguos compañeros
y alumnos suyos, sindicalistas, dejan un claro en su espalda, tan enorme como para permitir que a un
ciudadano de San Roque, a un agente jubilado, que pretenden acallar sus protestas
y recuerdos vividos prohibiéndole la entrada en la
JEFATURA DE LA POLICÍA LOCAL DE SAN ROQUE.
Yo Juan, nosotros Juan, solo podemos decirte que si tú no puedes
entrar nosotros si podemos salir para acompañarte a tomar ese café con el que compartir
tantos recuerdos vividos (aclaro) antes
de me echen o de jubilarme.
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La Dirección Local y los miembros de la Junta de Personal de este sindicato, todos somos Juan.
Si es un trato de compañerismo por ser ex-agente, pregunto ¿quien defendió al criticado aquí cuando el defendido con tanto impetu injuriaba por todo el pueblo a ese que no ha hecho otra cosa que aplicar una orden de Jefatura? Yo no he tenido la suerte de leer un alegato tan extenso defendiendo a mi compañero sancionado por un motivo sin demostrar y a todas luces, como se ha demostrado, ilegal. Tampoco he tenido la suerte de encontrarme nada similar defendiendo la honorabilidad de un compañero al que injuriaban, a sus espaldas claro está, acusándole de "enchufar" a un familiar en el ayuntamiento sin ningún tipo de prueba pero sin embargo muchos coreaban. Tampoco nadie se extendió tanto defendiendo la situación de los compañeros movidos a dedo perjudicándole sólo por el motivo de ser sindicalista. Y así mil historias que sin duda el que ha rememorado tiempos antiguos recordará esas cosas y muchas más. Si se quiere ser justo o se es siempre o no se es. Y como el que escribe lo hace anonimo en la misma línea se firma
ResponderEliminarTras el comentario uno, seguro que hay un lobo con piel de cordero, me encanta: “a mi compañero sancionado por un motivo sin demostrar y a todas luces, como se ha demostrado, ilegal”. Díselo a tú amigo, el que te ha creado la unidad, falso. Hipócrita.
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